Entrevistas

Lucas Balboa (Confidencial) Del mito a la realidad. 2ª parte

By Marzo 9, 2016 No Comments

[La entrevista comienza en Lucas Balboa (Confidencial) Del mito a la realidad 1ª parte.]

Si por algo se caracterizan sus colecciones es por vestir al caballero del s.XXI con un corte especialmente clásico. ¿Cómo define Lucas Balboa al caballero?

Esa palabra creo que se regala con demasiada gratuidad a según qué señores. Para mi un caballero tiene que tener… la principal premisa es la educación. Un caballero no se hace porque vista bien, es un cúmulo de muchas cosas y, la principal es la educación, saber estar, ser buena persona, una persona educada, con principios, que tiene valores importantes que van más allá de lo estrictamente elegante. Un caballero no se hace nunca, se nace caballero. Yo creo que desde pequeñito ya nace el caballero. Yo no puedo convertirme en pigmaleón, ni voy a estar educando a rita, ni soy el doctor de My Fair Lady, ni tengo que educar a nadie; cada cual se educa en los valores que crea, cada cual hace lo que entienda que tiene que hacer, pero si lo hacemos desde la premisa de la educación y del buen comportamiento ¿No sería mucho más fácil y mucho mejor?

Sobre todo el valor más importante es la educación y la cultura. Ya después lo de vestir más o vestir menos es otra cosa.

En relación a que soy un poco clásico, bueno sí, quizás mi moda es un poquito clásica, pero es que no quiero yo arriesgar así de entrada hacia campos más complicados. Poquito a poco, con el tiempo, iré modernizando mis líneas, por supuesto, pero con el tiempo. Todavía no. En primer lugar porque no quiero y en segundo lugar porque me parece que sería improcedente para mis propios principios. Yo tengo unos principios que son por los que me rijo, a mi me gusta lo que propongo y, como digo, son propuestas, cada uno es libre de aceptarlas o no y en el momento en que digan que no me dedicaré a otra cosa. Pero por lo pronto me encuentro todo lo contrario, volvemos a un lugar del que nunca debimos salir y es que el hombre tiene que volver a cuidarse y a arreglarse. Creo que el ser elegante vuelve a estar de moda.

 

Habla de la educación como valor fundamental. Entendemos que no se refiere exclusivamente a la educación formal, que puede haber un caballero que no sea universitario por ejemplo.

Por supuesto. Yo no soy universitario.

Afirma que el caballero nace, pero también entendemos que se hace en la medida en que se enfrenta a un proceso de crecimiento personal.

Evidentemente. Nacer es un proyecto de crecimiento y dentro de ese proyecto está el que tu te cultives, el que tu estudies, el que tu leas. Yo no tengo estudios universitarios como digo porque no quise a pesar de que mi madre me obligaba a tenerlos y es algo de lo que me arrepentiré toda la vida. Pero sí que he sido un persona inquieta intelectualmente hablando, no soy un páramo árido, soy una persona que lee muchísimo y soy una persona que está siempre al día de cualquier movimiento cultural. Eso ha logrado enriquecerme intelectualmente y, si te enriqueces intelectualmente, tu yo íntimo, tu yo más personal crece. Si un ser humano no crece y progresa no tiene derecho a nada. El hombre ha sido creado para progresar, para educarse, para cultivarse, para tener mucho talento y para vivir muchas situaciones.

20160309071537Usted se dedica a un mundo, el de la moda, al que se ha tachado en muchas ocasiones de frívolo. ¿Cuál es su opinión al respecto?

El mundo de la moda dice la gente que es frívolo pero, mira que conozco diseñadores incluso de fama internacional, todos coincidimos en lo mismo, no somos nosotros los que frivolizamos con la moda. Son los “satélites” que están alrededor, que quieren entrar en el mundo de la moda y no saben como hacerlo porque quieren entrar de forma gratuita, sin esfuerzo, y encima recibir emolumentos por ello.  Esas personas que no voy a entrar en detalles pero que todos sabemos los que son y más en islas tan pequeñas como esta, son los que frivolizan.

Yo no puedo frivolizar sobre algo en lo que yo trabajo y que intento hacerlo lo mejor posible para poder vivir de ello, para poder ir al supermercado o para poder pagar las facturas como cualquier ciudadano. No puedo frivolizar sobre mi trabajo. Y lo mío es un trabajo, un trabajo artístico.

Pero repito, hay muchas rémoras alrededor de una ballena que intentan morder las sobras de ésta para alimentarse. Esos son los que sí frivolizan con la moda. Es con los que yo no estoy de acuerdo, de los que me quiero apartar y que quiero sacudir de mi lado. Hay muchísimos, desgraciadamente, pero poquito a poco los estoy empezando a eliminar de todas las facetas de mi vida.

Es usted diseñador pero también una persona sencilla que acude al supermercado, como bien dice. ¿Cómo es un día normal en la vida de Lucas Balboa?

Primero me gustaría contar una historia. A finales de los ochenta o principio de los noventa, hubo una Top Model que se llama Inès de la Fressange. Esta chica se presenta al casting de selección de la casa Chanel y está Karl Lagerferld, director de la firma, seleccionando entre mas de mil quinientas modelos maravillosas para elegir a la nueva imagen Chanel. Él se fijó en Inès de la Fressange porque la encontró de lo más normal. Ella fue, según cuenta, al casting de la casa Chanel con unos vaqueros, unas botas, una camiseta blanca normal, de algodón, y una cazadora vaquera que tenía estropeada. Llevó un bolsito con la compra del supermercado y dos barras de pan debajo del brazo. Entró al casting así.

Inès de la Fressange pertenece a una de las familias más aristócratas de Francia, pertenece al marquesado de la Fressange así que es una aristócrata y una mujer muy elegante pero, en su vida normal y en su vida cotidiana es una persona normal y cotidiana como lo somos todos.

Yo, primero no soy aristócrata, ni un Lord, ni nada de eso. Soy una persona que va al supermercado en un día normal a comprar ciento cincuenta gramos de jamón si me quiero hacer un sandwich en casa, que compro detergente para la lavadora, que tengo ayuda en casa porque tenemos una señora que nos ayuda pero, que yo también tengo que hacer mis labores domésticas como las hace todo el mundo. Que soy una persona que va a la farmacia a comprar aspirinas y que hago vida normal.

Soy una persona de los más cercana pero la gente, muchas veces, se empeña en creer que nosotros, los creadores de moda, vivimos en un estatus que no es el real. Nosotros vivimos en el mismo estatus que viven los demás, vamos al cine si podemos pagarlo porque la entrada está muy cara, alguna vez que otra vamos a comer una hamburguesa porque tenemos prisa o nos metemos en un guachinche y nos tomamos un vaso de vino con los amigos. A mi me encanta.

Si tengo que ir a un restaurante estupendo te aseguro que me arreglo esa noche y voy al restaurante, pero no tantas veces como la gente cree o como a mi me gustaría; aunque a lo mejor me gusta más irme al guachinche que al restaurante estupendo. Seguramente me quedo con el guachinche y más en esta zona norte.

Este es un mundo donde parece que el show es lo que tiene mayor visibilidad. ¿Qué les diría a esos jóvenes que quieren ser modelos pero el concepto que tienen es el del show?

Pues que se están equivocando y que se busquen otra profesión. Ser un modelo profesional implica muchísimas horas de trabajo, muchísimas horas de formación, pero muchísimas. La formación de un modelo no acaba nunca porque se tienen que estar reinventando a cada segundo que pasa. Vivimos en una aldea global que se llama planeta tierra en el que estamos de prestado, donde la información ahora llega de Singapour a Los Ángeles en segundos, de Toronto a Ciudad del Cabo en microsegundos; es decir, cualquier cosa que ocurra en cualquier parte del planeta llega al momento. La información en moda corre aún más rápido, lo hace con un año de antelación. un modelo si no está bien preparado, no solo físicamente sino mentalmente, no tiene absolutamente nada que hacer.

La preparación de un modelo es exhaustiva, competitiva, fuerte e incluso agresiva. Hay que trabajar mucho para llegar a ser un buen modelo, pero un buen modelo no solo es el físico, es también saber interpretar lo que el diseñador pide. Yo cuando tengo los fitting de modelos y hablo con estos chicos, les cuento de qué va la colección y quiero que proyecten los que yo les estoy contando. Un modelo es un actor y ese actor tiene que saber que lo importante en ese momento es la prenda que lleva puesta, no su persona,  no es la persona lo que le interesa al comentarista de moda, al crítico de moda, al bloguero y, lo más importante, al comprador que es quien hace que tu puedas seguir haciendo una colección el año que viene. Es importantísimo que el modelo esté muy formado porque, si no, no va a ser nada.

El photocall, el show, eso es lo fácil y es de lo que un buen modelo más huye porque ya está harto de flashes en la pasarela y está harto de aplausos. No buscan la fama, buscan hacer un buen trabajo. Para mi un buen modelo es aquel que hace un buen trabajo y al que, el diseñador, cuando termina su trabajo, lo felicita y le dice que cuenta con él para la próxima temporada, que ha hecho un trabajo perfecto o que le va a llamar para un shooting, para una editorial, que sea la imagen de su marca; para mi eso es un gran modelo. Ahora el que va buscando un photocall, un aplauso y una foto que se dedique a otra cosa porque aquí no tiene nada que hacer.

¿En qué se inspira Lucas Balboa cuando inicia una nueva colección?

Me pueden inspirar muchísimas cosas. Me inspira la música, me inspiran tejidos, me inspira una idea, me inspira una persona; me inspiran muchas cosas. Muchas veces me han inspirado relatos que he leído o historias que he vivido. Son cosas muy circunstanciales, cosas que pasan por casualidad.

Para esta nueva colección me inspira un maestro de la música culta, esa obra la traslada un director, que admiro enormemente, a una de sus películas míticas y, además, descubro cosas de un diseñador al que admiro que es el maestro de maestros en moda Ives Saint Laurent, que hacen que ese sea el leitmotiv de la colección. Hay una mezcla.

Algo a lo que siempre hacemos referencia en cuanto a las colecciones de Lucas Balboa es que siempre van acompañadas de un periodo histórico o un lugar concreto. ¿Lo busca Lucas Balboa o surge?

Lo busco porque me gusta. Me apasiona la historia, me apasiona la biografía de personajes conocidos, históricos y con peso. En esta última colección, en la de Eton, me apasionó porque es una vuelta a los orígenes más absoluto de lo que significa el British Style y de lo que significa el buen gusto británico a la hora de vestir, que está muy marcado por razones estrictas de sociedad. 

Me gustó porque Eton es la cuna de los grandes personajes de Inglaterra. No podemos olvidar que de ahí han salido reyes, han habido Príncipes de Gales, primeros ministros, abogados del reino de gran prestigio que todos conocemos o algunos actores conocidísimos de la gran pantalla que se han convertido en auténticos mitos.

Siempre intento buscar un periodo histórico o una historia que poder contar. Al fin y al cabo, nosotros hacemos colecciones contando una historia.

¿Cómo es que un tinerfeño se abra paso en un mundo tan complejo como el de la moda?

Complicado. ¿Por qué? Porque estamos a dos mil quinientos kilómetros de todo. Estamos en mitad del atlántico en medio casi de la nada. Con complicaciones para llegar, con complicaciones económicas por lo que cuesta un viaje, lo que cuesta salir de estas islas; es muy complicado. Si yo estuviera viviendo en Madrid sería mucho más fácil, mucho más cómodo, pero es donde nos tocó vivir. Yo estoy feliz. Soy feliz aquí en mi casa, en mi isla, pero si entiendo que si estuviera fuera sería mucho más fácil. 

A nosotros cada día se nos insiste más en que tenemos que estar en Madrid. Es muy complicado, yo no tengo treinta años, es complicado arriesgar un paso atrás. Para mi con mi edad, mi reloj biológico no me lo permite. Por eso los pasos que doy los estoy intentando dar lo más sereno posible, lo más seguro posible. Si puedo hacerlo, si puedo estar en Madrid, allí estaré porque miedo no le tengo.

Miedo no tenemos que tenerle. Los canarios tenemos algo que la mayoría de españoles no tiene, que si lo tenemos los del sur, de Andalucía para abajo o tal vez los del mediterráneo incluso; tenemos creatividad y una luz que ellos no tienen. Eso nos hace fuertes y tenemos que crecernos cuando salimos fuera porque, lo que sí tengo claro que cuando veo a mis compañeros fuera y veo su trabajo proyectándose fuera es cuando me doy cuenta de que tenemos una capacidad increíble. 

Yo veo la gente en pie en los desfiles de Sedomir, en los de Amarca, en los de Juan Carlos Armas, en los de Marco y María, en los de todos los compañeros del programa Tenerife Moda cuando presentan su colección en península. Y cuando ven sus colecciones o sus creaciones gente se pone en pie  a aplaudir. Eso no es fácil de conseguir. Más cuando es un público exigente compuesto por periodistas especializados que trabajan para periódicos y revistas de moda de primer orden mundial, no nacional.

Cuando ves a esos señores decir que tu trabajo es válido, un señor que trabaja en Vogue, por ejemplo, o que llegue el jefe de fotografía de la casa Chanel y te diga “Sr. Balboa, enhorabuena por su colección, tiene usted una colección fabulosa”, es cuando me hago fuerte y digo, algo estaré haciendo bien o que gusta. Pero no solo yo, le pasa muchos compañeros del programa Tenerife Moda. A muchos y cada día a más. Tenemos un potencial en estas islas increíble y de ese potencial hay una persona que se ha dado cuenta. Esa persona es Efraín Medina, por eso le estamos agradecidos, por eso. Pero miedo ninguno.

Tengo ganas de salir, no a España, sino a Europa. Ahí tengo ganas de salir y decirles que aquí hay un canario que hace cositas, que está empezando a hacer cositas pequeñas, pero cuidado, porque el canario está llegando y el canario va a llegar.

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