Víctima o superviviente, mito o realidad, histórica figura cuyo nombre resuena como ecos en el viento para la eternidad. Alejandra Fiódorovna Románova, última zarina de Todas las Rusias, Majestad Imperial e incluso canonizada como Santa Alejandra Portadora de la Pasión al igual que resto de su familia, junto a todos los mitos que rodean a su nombre, pervive en el tiempo e inspira al diseñador de Alta Costura João Rôlo, quien nos presenta su nueva colección en primicia mundial en la Feria de la Moda de Tenerife.

La mujer caprichosa, fatalista, obstinada y fanáticamente religiosa natural de Hesse, Alemania, fue despreciada por el pueblo ruso debido al conjunto de fatales coincidencias en su ascenso al trono que, bajo un halo mítico, la convirtieron en la causa de todos los males. Una zarina alemana no deseada a la que la aristocracia rusa no le dio la bienvenida dado que su llegada tras la muerte del zar Alejandro III hizo que la gente murmurase: “viene a nosotros tras un ataúd”.

Ello junto a la muerte de varios miles de campesinos en un incidente en la celebración de su ascenso al trono y la mala relación con su suegra hizo que se la considerase la responsable de la caída de los Romanov que desembocó en el fusilamiento de toda la familia imperial a manos de los bolcheviques. Pero más allá de todos los mitos, fruto de la superstición, Alejandra fue toda una revolucionaria en lo que a moda se refiere, lo que la llevó a ser considerada en su momento decepcionante para muchos habitantes de la capital, pues su sensibilidad para la moda dejaba algo que desear a los ojos de la sociedad.

La emperatriz se vestía teniendo en cuenta su comodidad personal y aunque era clienta de los modistos más prestigiosos del momento, le interesaban poco las tendencias vigentes. Ordenaba cincuenta vestidos nuevos cada temporada y realizaba agregados permanentes a su guardarropa cuando encontraba una prenda que le agradaba de manera especial, de modo que como resultado pagaba cuentas de ropa que se elevaban a 100.000 rublos mensuales.

La zarina prefería los vestidos de seda amplios de tela blanca, crema o malva, cubiertos de encaje, gasa o tul y completaba su atuendo con grandes sombreros de ala ancha adornados con plumas de avestruz. Usaba medias de seda y encaje, calzaba zapatos de tacón bajo, de piel de ante y cuero y siempre llevaba una sombrilla para protegerse del sol durante sus jornadas al aire libre.

Así era la mujer que sirve de musa para el diseñador portugués João Rôlo, quien nos muestra su colección 2018-19 ‘Czarina’, reflejo indiscutible de la opulencia y sofisticación del imperio ruso. Tras 30 años dedicados a la alta costura, el diseñador ha presentado en primicia su colección en el marco de la Feria Internacional de la Moda de Tenerife.

Sobre la pureza del noble velvet se entremezclan brocado y cristales de swarovski aderezados con plumas y cinturones joya para presentarnos a la imagen más pura de la zarina Alejandra mientras se cuelan las transparencias y los escotes de vértigo mostrándonos a la mujer de carácter y espíritu rebelde que fue. Una colección elegante y actual donde la majestuosidad de la alta costura constatan el buen hacer de este visionario diseñador y amante de la elegancia femenina.

Con una paleta de color más variopinta que las preferencias de la emperatriz pareciera que el diseñador tratase de representar las distintas etapas de la vida y emocionales que atravesó hasta su trágica muerte. Verde esmeralda, borgoña, azul royal, negro o dorado; recordando a su vez a las piedras preciosas del tesoro imperial por el que tanto luchó y que apenas usaba, aunque cuando lo hacía era de forma exagerada, en lo que la Gran Duquesa María Pavlovna, esposa del Gran Duque Vladimir, denominó “un gout de parvenue”.

Pero me reafirmo en esa otra relación entre la paleta de color utilizada y las distintas etapas por las que atravesó la zarina Alejandra. El azul royal recuerda su etapa aristocrática anterior a su condición de emperatriz, altamente relacionada con la realeza en la medida en que era nieta de la reina Victoria de Reino Unido, tía abuela materna del Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, y prima hermana por dos veces de la reina Isabel II de Reino Unido.

En cuanto al borgoña, este parece representar más a su etapa imperial como zarina de Todas las Rusias; el negro es claro reflejo del luto que tuvo que llevar al ascender al trono por la reciente muerte del zar Alejandro III, mientras el verde esmeralda es reflejo de aquella esperanza que nunca perdió de poder sobrevivir y que les dejasen disfrutar de su familia en Rusia o fuera de esta como simples ciudadanos.

El nude y dorado parecen representar más a la emperatriz real, a su pasión por ese color y el oro de su condición social. Dorado que está muy presente en los brocados de todas las piezas que componen la propuesta del diseñador portugués.

Mención aparte merece el espectacular traje de novia blanco que cerró la presentación como la merece también el traje de novia de la propia emperatriz, pues parece existir una estrecha relación entre ambos. Cuentan que la emperatriz necesitó casi una hora para vestirse. Tenía las medias de encaje, los zapatos bordados y decorados.

Sobre ellos, había una sucesión de enaguas rígidas. La falda ancha llena de brocado de plata se abría desde la cintura para revelar una segunda prenda interior de gasa de plata, revestida de piel. El escote era bajo y revelaba el cuello y los hombros; la túnica tenía mangas cortas con una esclavina larga revestida de armiño.

La pechera muy ajustada, con sus sostenes, estaba recamada de diamantes que brillaban con cada movimiento. Los pliegues del faldellín caían hacia atrás para formar una cola y desde los hombros descendía otra cola amplia, de lienzo de oro, revestido de armiño. Sobre todo esto, Alejandra vestía el manto imperial de lienzo dorado, forrado y bordeado de armiño.

El largo velo de tul se mantenía fijo en su sitio gracias a una diadema kokoshnik de diamantes engastados en platino y a la corona nupcial de los Romanov, formada por diamantes cosidos a la tela de terciopelo carmesí. Más deslumbrantes joyas se desplegaban por su cabeza y su pecho.

El vestido de cierre de João Rôlo, de gran volumen y majestuosidad, estaba completamente bordado y contaba con swarovski en todo él que le aportaba un brillo extraordinario similar al de los diamantes, complementado con un largo velo. De 50 kilos de peso y extraordinaria belleza, parece emular al complejo y grandioso vestido de boda de la zarina.

No me gustaría acabar este post sin hacer mención a las capas como complemento recurrente. Y es que las capas estuvieron siempre presentes en el vestir de la casa imperial y, en especial, en el de la emperatriz a la que se le puede ver en varios retratos usando esta prenda tan necesaria debido a las bajas temperaturas que se soportan en Rusia durante el invierno. En la colección del diseñador portugués podemos verlas de forma constante, finalizadas con brocados en oro que le aportan majestuosidad y realzan la espectacular caída del terciopelo de primera calidad del que están hechas.

Una colección sublime, de cuidados acabados, cortes elegantes que dibujan sinuosas siluetas realzando, como viene siendo habitual en las propuestas de João Rôlo, la figura femenina; toda ella realizada con materiales de primerísima calidad. Alta Costura que deleitó a todos los presentes.

Espero que este post te haya ayudado a descubrir la colección ‘Czarina’ y a conocer mejor la fuente de inspiración del majestuoso diseñador portugués. Ah! Y no te olvides de pasar por el post de mi compañera Yanira, donde te cuenta cómo vivió ella la experiencia de disfrutar de esta colección en directo.

A continuación puedes ver el vídeo completo de la presentación de “Czarina’ de João Rôlo.

Un saludo y no olvides dejar un comentario y seguirnos en las redes sociales.

Hasta el próximo post!

 

Fotos: Tenerife Moda | Gerardo Valido

 

Francisco Goya

Author Francisco Goya

More posts by Francisco Goya

Leave a Reply