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Pasarelas

El falso asequible de las it girls 

By febrero 10, 2017 No Comments

Es la referencia clara de cómo los “influencers” marcan tendencia aún a costa de desvirtuar la verdadera esencia de la moda. 

Hablan de moda asumible al referirse a ella pero sus tops cuestan 150€, sus vestidos más de 200€ y los bolsos entre 300€ y 400€. Tratan de vender que es trend porque algunas it girls han decidido ponérselo, quién sabe las razones reales para preferir llevar estas prendas frente a las de otros muchos diseñadores/as que, por precios similares, afrontan un auténtico proceso creativo a la hora de preparar sus colecciones; y porque su creadora, una influencer en instagram, posee un alto control del marketing digital tan necesario en pleno s.XXI que parece haber logrado persuadir incluso a los portales especializados.

Colecciones atemporales en gran medida, correctamente publicitadas en las redes y que consiguen cientos de likes, parecen una razón suficiente para dar al traste con la moda real que tanto cuesta democratizar y poner en valor. Su motivación es la de ofrecer colecciones poco influenciadas por la tendencia, aunque con la contradicción de querer ser tendencia surgiendo de quien marca tendencia y ha trabajado para una firma de moda que impulsa tendencias.

A ello añade que pretende ofrecer prendas duraderas y de calidad a un precio más asumible. Genial, el Prêt à Porter lo hizo y muchos se sumaron a ello en su momento y, por poco, destruye a la alta costura y el valor del trabajo a medida hecho por profesionales como pieza única para derivar en una explotación laboral que años más tarde hubo que empezar a frenar y que aún no hemos logrado eliminar. Algunos creyeron en esa época que sumarse al Prêt à Porter favorecería un aumento de clientela al pensarlas para las hijas de sus clientas y, por desgracia, terminaron perdiendo a sus clientas de alta costura en favor del Prêt à Porter.

En esta ocasión no se trata del abaratamiento de la moda en detrimento de la calidad del producto, de la originalidad ni de la calidad laboral de dicho sector; se trata de la obsolescencia del modelo actual en favor de la influencia. En el precio de un diseño de cualquier atelier se incluye, intrínsecamente, todo un proceso creativo que hace del producto final una auténtica obra de arte que cuenta una historia, que refleja las distintas etapas evolutivas en la historia de la moda y que trata de reinventar en cada ocasión incluso viejas tendencias que nunca vuelven del todo, sino que resurgen mejoradas y evolucionadas.

Se impone la estrategia del marketing social en un proceso inteligente y evolucionado. Hasta ahora tanto influencers como it girls marcaban un estilo que se probaba como street style para ver el grado de aceptación y generaban una tendencia a raíz de la propuestas analizadas y trabajadas por diseñadores a fin de adaptarlas a la calle y llegar, finalmente, a un amplio sector de la sociedad a través de las réplicas de las firmas industriales del fast fashion. Ahora, pretenden convertir a influencers en creadores/as a través de las it girls y de su propia influencia. Ya no son un elemento intermedio para favorecer la democratización de la moda cuyo resultado final era la pérdida de valor por falta de originalidad o exclusividad en favor de la necesidad de nuevas propuestas; sino que ahora pretenden ser elemento de puesta en valor de las propuestas en detrimento de la originalidad y la exclusividad.

Lo negativo no es el hecho en sí, muy lícito y aceptable si se tratase de una marca de fast fashion; sino que pretende colocarse al nivel de la moda y, lo que es peor, medios especializados entran al juego y participan de este que va en contra de la puesta en valor de la moda y el trabajo de tantos diseñadores de verdad, que tras cada colección esconden horas y horas de trabajo creativo, de estudio de materiales, formas, cortes y un largo etcétera. Flaco favor a un sector que está perdiendo fuerza por la imperiosa necesidad, tal vez por la realidad económica actual, de recurrir en mayor medida al fast fashion low cost que no sólo replica sino que además lo hace con materiales y procesos de elaboración de muy baja calidad cuyo único atractivo es su bajo precio.

Si al menos la originalidad fuese la clave del producto, podríamos aceptarlo, pero su éxito se basa en utilizar a its girls y el dominio del marketing online fomentando la compra por influencia, sin más, y cuyo crecimiento acelerado se debe a este factor que domina ampliamente, no a la sorprendente diferenciación de sus propuestas o a un alto proceso de creatividad que se refleja en las mismas. La incoherencia de quien trata de diferenciarse de la tendencia tratando de convertirse en esta mediante los mecanismos ya probados y utilizados para tal fin.

Respetamos la aparición de esta marca, para quienes no sepan aún de lo que hablo, se trata de Staud; pero no el enfoque que algunos medios han tratado de dar a su aparición. No lo compartimos por respeto al sector y a tantos profesionales de gran nivel que por precios similares, dentro incluso de España, diseñan propuestas increíbles con un alto proceso creativo previo y también con alta calidad que, por no dominar el marketing ni a grandes influencers; no han encontrado semejante amparo ni apoyo y jamás fueron presentadas con semejante expectación.

Lo siento pero no compartimos ese planteamiento y consideramos que hace un flaco favor al sector de la moda y el diseño.

Fotografía: Staud

Francisco Goya

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