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A orillas del río Sena, con la fachada de la Academia Francesa de fondo y los famosos puestos de libros en su característicos kioscos verde botella presentó la Maison Chanel su colección Haute Couture . Todo este espacio recreado en el interior del Gran Palais de la capital, con su peculiar cúpula de cristal que sirve de casa de la firma en la presentación de cada una de sus colecciones, constituye la escenografía perfecta para una colección muy parisina en la que Chanel nos propone a una mujer sensual, a la par que elegante, sin perder la esencia de la firma y sus elementos más representativos.

Kioscos de libros de segunda mano, carteles y ‘souvenirs’ junto a las aceras grises sirvieron de marco a la pasarela en el que no faltaron los ‘bouquinistas’, libreros de esos característicos kioscos, representados por el modelo Brad Kroenig junto a sus hijos Hudson y Jameson (ahijados de Karl Lagerfeld) vestidos con sudadera gris con el logo de la casa y el mensaje ‘Institute Chanel’.

Gris como color central en la escenografía y en la colección, propuesta especialmente sobria en colores, que refleja la visión del propio diseñador Karl Lagerfeld sobre París. Según sus propias palabras, es el gris y una muy escueta paleta de colores suaves, la paleta más representativa del estilo parisino y de la elegancia de la ciudad. Pero tampoco es casual la escenografía. La literatura es el centro de inspiración del diseñador para esta colección y todo lo que envuelve la pasarela gira entorno a la misma de manera intencionada.

 

Recuperación del tejido característico de Chanel

La presencia de este tejido nunca llegó a desaparecer del todo de las colecciones de la firma en la medida en que podía verse en las características chaquetas de ‘corte Chanel’ o en algunos vestidos en las últimas colecciones pero es cierto que había perdido su protagonismo.
Nos referimos al característico tejido de lana ‘tweed’ en gris y blanco, en algún look también en rosa pastel o fucsia, que durante mucho tiempo fue seña de identidad de la firma. En esta ocasión vuelve y se hace casi omnipresente en la colección recuperando la esencia más pura de los vestidos memorables de la Maison Chanel y volviendo, elegantemente, a sus orígenes sin por ello llegar a ser una colección pretérita u obsoleta sino, por el contrario, siendo de lo más actual.

Miradas al pasado, con un aire de nostalgia, que se reflejan también en la recuperación de tendencias ochenteras como los minivestidos en telas satinadas de faldas y hombreras globo.

 

Oberturas laterales de vértigo y partes superiores estructuradas.

La nueva propuesta de Chanel nos plantea una mujer elegante y sobria pero libre en su movimiento y cómoda. Este objetivo se consigue con unos looks con parte superior estructurada que realza la figura femenina y en las que adquiere un especial protagonismo el particular corte sastre de la firma; combinados con partes inferiores con mayor movimiento y soltura, en algunos casos incluso vaporosas, en las que adquiere especial protagonismo las oberturas laterales de sus faldas.

Unas oberturas de vértigo que llegan hasta la cadera y que facilitan el caminar de la mujer en las que, manteniendo la elegancia propia de la firma, se dejan entrever minifaldas del mismo tejido debajo de las faldas bajas o midis. Una forma particular de ofrecer un look para una mujer sensual pero sin renunciar a la elegancia y a dejar algunos detalles a la imaginación.

Esta propuesta de faldas tan particulares es probablemente lo que más llama la atención, positivamente, de una colección en la que el detalle principal es la indiscutible recuperación de los códigos de la casa por parte de Karl Lagerfeld. Un estilismo que, a pesar de ello, se torna moderno y con aparente movimiento en el que los botines de piel de tacón medio y puntera rectangular, aparentemente cómodos, en negro blanco o gris oscuro juegan un papel fundamental para dar ese aire de modernidad.

Para la noche, la casa fundada por Coco Chanel en 1910, cambia la lana del ‘tweed’ por seda, terciopelo, tul y lentejuelas en vestidos con mangas abombadas, faldas plisadas y cuellos redondos cerrados. Looks más vaporosos y con un aire de sofisticación propios.

Mención especial merece el gran cuidado de las técnicas, propio de la Alta Costura, en la inclusión de plumas en las mangas o los tops bordados en cristales. También se pudo ver su exquisita técnica en una espectacular falda plata elaborada con los materiales propios de las chaquetas de plumas tan comunes en invierno.

Una pasarela con casi 70 Siluetas.

La “top model” italiana Vittoria Ceretti abrió el desfile con un traje de chaqueta gris con bordados en los laterales de las mangas, abiertas hasta el codo con un forro interno de lentejuelas, y falda larga (también con exagerada apertura) por encima de una mini, silueta que se repitió en toda la línea.

A continuación pudimos ver hasta 18 looks compuestos por este tipo de faldas combinados con chaquetas de distintas alturas, cortes y tamaños que reflejaban la sastrería mas característica de la Maison Chanel en las que las oberturas de las mangas hasta el codo se convirtieron en el constante elemento renovador para esta colección.

Luego llegaron un conjunto de vestidos en los que las distintas formas, cortes y escotes realzaban la silueta femenina sin restar comodidad y facilidad de movimiento. Las oberturas laterales de vértigo en faldas largas o midi sobre minifalda se repetían dando coherencia y continuidad a la colección.

Las plumas y pedrería enriquecían los tejidos elaborados por la firma y aportaban el toque de sofisticación a la propuesta. Pedrería utilizada para dar brillo al rostro sin abusar de ella y convirtiéndola en un elemento integrado y no en el centro de atención de las piezas de la colección.

La pasarela cerró con un par de vestidos plisados, similares a trajes de novia, aunque la auténtica propuesta de matrimonio de Chanel fue un traje verde menta con chaqueta, falda larga y tocado con velo, que lució la modelo Adut Akech Bior, australiana de origen sudanés. Lagerfeld salió a saludar junto a ella, acompañado también por los pequeños Kroenig, Hudson, de diez años, y Jameson, de siete, ambos habituales de Chanel.

 

Una colección al más puro estilo Chanel.

La colección de Alta Costura de la Maison Chanel es, sin lugar a dudas, un noble regreso a los orígenes de la marca. La sobria paleta de color tal vez se hace un poco carente, aunque su motivación es cuanto menos razonable, y se puede tornar en una apuesta clara por la elegancia y por una línea utilizable en cualquier ocasión y a cualquier hora del día.

Es lo que cabía esperar de la firma y refleja claramente el buen hacer y la tradición de una Maison emblemática que se caracterizó siempre por apostar por resaltar la elegancia y feminidad de la mujer sin renunciar a su comodidad.

La exquisita técnica de sus detalles hace de la colección de Chanel, una vez más, todo un deleite para los amantes de la moda con aires artesanales. La suma de años de experiencia y aprendizaje no caen en balde y se han tenido en cuenta a la hora de elaborar una colección que aúna todo lo bueno del pasado con una visión actual en un equilibrio extraordinario.

No todas las piezas me han gustado por igual, por ejemplo, los dos trajes mini en plata cubiertos por un tul negro no me terminan de convencer como propuesta y creo, personalmente, que son los que menos realzan la feminidad de una mujer. Es, probablemente, de las pocas ocasiones en las que no se puede afirmar eso de que el negro adelgaza sino más bien todo lo contrario, el negro, especialmente el tul, puede convertir a una modelo en una especie saco abombado.

Soy muy amante de Chanel y esta colección, en líneas generales, me parece todo un acierto; pero como profesional he de ser objetivo y hay que reconocer que, aunque la moda (especialmente la Alta Costura) es expresión artística, no siempre todo lo que se propone llega ha ser bueno.

Técnicamente todas las piezas son de una exquisitez indiscutible, pero el resultado final de estas dos no ha sido precisamente bueno.

Por el contrario, el look que me enamoró fue el del vestido gris y beige con una flor rosa en el centro del escote, no por ser el más llamativo sino porque nada más verlo me pareció el reflejo más claro de la inspiración literaria. Pareciera por un momento y a primera vista una adaptación actual y moderna de la Julieta de Shakespeare que a mi, personalmente me conquistó.

Por último pero no menos importante, sigo siendo un apasionado de la particular técnica de la Maison Chanel en lo que se refiere a plumas, flores y pedrería y, de forma particular, en esta ocasión, de la recuperación del tejido ‘tweed’ tan característico.

Por si te has quedado con ganas de ver los vestidos de la colección en movimiento y de disfrutar de la escenografía en todo su esplendor, a continuación puedes ver la presentación de la colección en vídeo.

Gracias por leerme una vez más y, si te ha gustado descubrir conmigo esta colección, no dudes en comentar, dar like en las redes y difundir para que la familia de MODA con mayúsculas siga creciendo.

Muy pronto más sobre lo último en moda alrededor del mundo. Hasta el próximo post!!

Francisco Goya

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