Pasarelas

Carolina Herrera se despide con la elegancia que la caracteriza.

By Febrero 18, 2018 No Comments

La diseñadora venezolana, símbolo de elegancia y sofisticación en el universo del diseño femenino, dejará de estar al frente del proceso creativo de su firma aunque continuará siendo embajadora de esta.

A sus casi 80 años, la diseñadora latina ha considerado oportuno apartarse del lápiz y el papel y dejar de estar al frente del diseño en su firma conocida como House of Herrera y que, por mucho que se empeñe, tiene más de española que de americana. Es una de tantas firmas que han sucumbido a la tendecia “glam” de añadir el New York en su nombre aunque la realidad sea muy distinta.

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No señalo este asunto como un ataque gratuito a la firma ahora que la iconica diseñadora ha decidido retirarse, sino que se trata de una realidad perfectamente constatable dado que, tanto su línea prèt-a-porter de lujo como su colección Sport pertenecen a la catalana Puig desde 1995 y a la gallega Textil Lonia (a su vez participada en un 25% por Puig) respectivamente.

Pero centrándonos en su despedida, y sin desmerecer a la icónica mujer que cambió el ‘dress code’ de fiesta, con sus camisas blancas y sus faldas de tafetán negro convertidas hoy en un básico de fondo de armario de muchas mujeres en todo el mundo occidental, la despedida de Herrera como creativa de su firma fundada en 1981 ha sido muy lamentada por sus fieles clientes.

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La fecha estaba grabada fuego en la Semana de la Moda de Nueva York puesto que era la última vez que desfilaban sobre la pasarela las piezas diseñadas por la, hasta el momento, directora creativa de la firma.

En un derroche de elegancia y buen gusto, no faltaron el blanco y negro, ni los vestidos fluidos en colores llamativos como el naranja, fucsia o amarillo. Tampoco podían faltar las camisas, acompañadas de largas y vaporosas faldas en seda y cinturas marcadas con anchos cinturones.

También se pudo apreciar sobre la pasarela estampados felinos de tigres y panteras en blanco y negro y la sensación de querer remarcar la permanencia estilo de Carolina Herrera en esta nueva etapa, al abrir y cerrar el desfile con camisa blanca, en primer lugar combinada con falda negra y en segundo lugar con pantalón.

Aún así, parece que su sucesor, ya ha empezado a liberar algunas de las prendas de parte de su formalidad. Sinceramente, cuesta creer que la firma conservará su esencia puesto que todo parece apuntar a que se abre una nueva etapa con una versión más actualizada aunque, eso sí, seguramente sin renunciar del todo al legado de la diseñadora y sus icónicas camisas. ¿O tal vez sí? Habrá que esperar a la próxima colección.

En cualquier caso, lo cierto es que Carolina Herrera no dice adiós, sino hasta luego y se queda como embajadora de la firma, especialmente en Latinoamérica. Al menos esa es la versión oficial, ya que todo apunta a que esta retirada ha sido propiciada por Puig, en un intento de buscar una actualización de la firma poniendo al frente a un director creativo más joven.

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Y es que Carolina Herrera, a sus 79 años de edad y habiendo dedicado 37 años al diseño de colecciones, no se libra de la imparable tendencia renovadora y la necesidad inevitable de constante actualización al que está expuesto el mundo de la moda.

La gran dama del vestir de clase alta, como la mayoría, ha creado principalmente para ella y luego para toda una corte de seguidores. Su posición social le ayudó a alcanzar rápidamente su éxito pudiendo mostrar con mayor facilidad su creatividad al mundo.

Mujer de familia acaudalada y esposa de Reinaldo Herrera Guevara, aprovechó sus contactos con la aristocracia durante sus años en Caracas para que, fundada la firma a su llegada a Nueva York, rápidamente se contasen entre sus clientas a grandes damas internacionales. Jacqueline Kennedy Onassis, Laura Bush, Michele Obama o Melanie Trump han formado parte de esa lista.

La diseñadora cede ahora la dirección creativa de la firma a Wes Gordon, de 31 años, que trabajaba en la firma como consultor desde hace casi un año. Gordon es un joven diseñador del sur de Estados Unidos que creó su propia firma al finalizar sus estudios en la prestigiosa escuela londinense Central St. Martins en 2009, pero la dejó inactiva el año pasado cuando se unió a Carolina Herrera.

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Fue el propio Gordon el que le entregó un ramo a la diseñadora al finalizar la pasarela. Carolina Herrera, emocionada y sonriente, vestida con su icónica camisa blanca y pantalón negro, saludó junto a los miembros de su equipo, vestidos con batas blancas, para volver, ahora sí para siempre, al backstage.

Se despide así la gran dama del vestir, que ha suscitado admiración y crítica por partes iguales. Y es que, como todo gran personaje público, el amor y el odio son sentimientos inevitables, señal clara de que, en cualquier caso, tanto para unos como para otros, nunca ha pasado desapercibida. Tal vez ese, junto al gran legado que deja, sea el mayor logro al que todo diseñador puede aspirar. Que su nombre sea recordado por unos y por otros.

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Lo que está claro es que la firma se enfrenta a una época en que las familias del Upper East Side se mudan a la parte baja de la ciudad o dejan Manhattan por Brooklyn y parece muy difícil encajar la elegancia de Herrera en estas nuevas circunstancias.

En cualquier caso, al menos, la despedida de la diseñadora ha hecho gala de la distinción que la caracteriza.

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