Convertir lo tradicionalmente aceptado como deportivo en prendas de vestir casual y crear el Sport – Chic no es nada nuevo. Recuperar tendencias de épocas pasadas y adaptarlas con un juego de colores y formas tampoco lo es. Sumar todo ello a la moda de baño, equilibrarlo y conseguir una colección primavera – verano muy divertida y comercial ya es todo un reto.

Ya sabemos que a los japoneses no hay reto que se les resista y que el mercado asiático es único rompiendo moldes y creando colecciones de lo más extravagantes. Pero conseguir una colección aceptable para el mercado occidental sin que parezca una propuesta arriesgada ya son palabras mayores.

Pero si a todo eso le añadimos un marco inspiracional como es el de los años 60 parece un imposible ¿Verdad? Pues lo imposible se convierte en realidad y, además, en una realidad muy vendible de la mano de Anteprima y su colección SS19 denominada Swing.

Oscilación, como si de un péndulo se tratase, es el nombre de la propuesta para la temporada estival que nos hace la firma italiana bajo la dirección creativa de la japonesa Izumi Ogino. Tal vez esa oscilación sea la clave para conseguir el resultado de una colección con inspiraciones sesenteras pero a la vez con un aire muy juvenil y divertido.

Para quienes no conocen a Izumi Ogino, merece la pena reseñar que nació y creció en Tokio, se mudó a Hong Kong por primera vez en la década de 1980 y se estableció como una minorista centrada en la expansión de marcas italianas en Asia. Su visión única de la esencia de “una mujer moderna con un aprecio por el lujo atemporal y el estilo contemporáneo” la condujo a Milán, donde creó ANTEPRIMA en 1993.

Es por ello que, siendo una firma de lujo de Milán, tiene la esencia japonesa de su directora creativa y consigue diferenciarse de aquello a lo que las firmas tradicionales nos tienen acostumbrados pero, a su vez, tiene una gran capacidad de adaptación y comprensión del mercado occidental. Un equilibrio que no siempre es fácil de alcanzar.

Volviendo a la colección SS19, la firma se suma a la tendencia de sacar la ropa deportiva de los gimnasios a la calle, pero esta vez lo hace de una forma especial, pues encaja esa tendencia dentro de la moda baño en una colección  estival en la que el color, las rayas, las flores y el zig zag resumen las claves de la misma.

En ella podemos ver impermeables de plástico transparentes impresos con rayas o flores, overoles con capucha y una gran cantidad de camisetas. A ello se suman las bombers, sudaderas y pantalones de chándal que refuerzan ese concepto de sport-chic.

Una vuelta de los años 60, dinámica, sin restricciones, casi esquizofrénica. Una concentración de estampados que recuerdan aquellos años y enfatizada por una superposición de prendas con capas de ropa entre camisas, sudaderas con capucha y trajes superpuestos con cuello alto

Las prendas Athleisure se alternan con tejidos técnicos y algunas piezas de punto y lurex. Toda la colección primavera-verano 2019 está conectada mediante una explosión de prints que recuerdan al fondo de pantalla de los años en que los Beatles cantaron Ella te ama.

Una colección es animada pero confusa y sin un estilo concreto y definido. Algunos de los accesorios son interesantes, como las bolsas dobles de PVC y las maletas transparentes desde las que se pueden ver otros accesorios.

En cualquier caso, pasa con nota el reto de combinar el Athleisure con la moda baño y los años 60. Además, lo que me parece más complejo, conseguir que esa colección encaje con las tendencias actuales y sea comercial. No es un sobresaliente, pero pasa con un notable la prueba de fuego que suponía está colección.

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Francisco Goya

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